Entrevista del trimestre: Capitan Denim
Una fábrica en Albacete que se ha mantenido durante dos generaciones a pesar de la externalización de la industria textil. Ellos apostaron por quedarse, por mantener su forma de trabajar, por sus principios…Una historia que merece ser contada.
29 de Septiembre de 2026
En este trimestre nos complace poder contar con Capitán Denim en nuestra sección de entrevista del trimestre.
Capitán Denim es una fábrica de vaqueros situada en Madrigueras, un pequeño pueblo de Albacete, que junto con la entidad de economía solidaria “Llanero Solidario” fue reconocida con el Premio Regional de Medio Ambiente 2025 en la categoría de economia circular.
Buenos días y muchas gracias por hacernos un hueco en vuestra agenda que sabemos que es muy apretada.
1.-Supongo que estarás cansado de repetir la historia de la empresa, pero, si no te importa, estaría genial que situaras un poco a nuestros lectores: comienzos, porqué vaqueros, porqué en Madrigueras…
La historia empieza hace más de cincuenta años con mis padres, Paz y José María. Ellos comenzaron en Madrigueras porque era su casa, el lugar donde tenían sus raíces y donde querían construir su vida. En aquella época existía mucho conocimiento textil en la zona y el pantalón vaquero era una prenda con recorrido: útil, resistente, democrática y capaz de acompañarte durante años. Con el tiempo, aquel pequeño proyecto familiar fue creciendo hasta integrar prácticamente todo el proceso, desde el diseño y el patronaje hasta el corte, la confección y los acabados. Yo represento la segunda generación, pero intento mantener intacta la esencia con la que ellos empezaron: hacer bien las cosas, cuidar a las personas y fabricar prendas que tengan sentido.
2.-La industria textil española era muy productiva hace años, quizás, el proceso completo de fabricación era muy habitual en la época de tus padres, pero actualmente existen pocas que tenga su proceso completo en España, ¿qué os empuja a no externalizar parte de la fabricación? ¿Qué significa para vosotros la firma “fabricado en España”?
Para nosotros no es una etiqueta decorativa ni una frase de marketing. Fabricar en España significa tener control real sobre cómo se hace una prenda, quién la hace y en qué condiciones. Nos permite cuidar la calidad, reaccionar con agilidad, reducir distancias y conservar un conocimiento industrial que se ha ido perdiendo durante décadas. Externalizar fuera podría resultar más barato en determinados momentos, pero también supondría renunciar a una parte esencial de lo que somos. El “fabricado en España” representa empleo, trazabilidad, responsabilidad, cercanía y continuidad para un oficio que forma parte de nuestra historia.
3.-Con vuestra filosofía de seguir produciendo en España, supongo que limitáis vuestros beneficios (derechos sociales, sueldos dignos, etc. dejan menos margen), ¿por qué crees que es tan difícil la concienciación medioambiental y social en otras empresas?
Creo que el problema principal es que durante mucho tiempo se ha medido el éxito casi exclusivamente por el precio y el margen a corto plazo. Cuando una empresa solo compite por ser la más barata, hay costes que desaparecen de la etiqueta, pero no desaparecen de la realidad: los asumen las personas, el territorio o el medioambiente. También es cierto que transformar una estructura productiva requiere inversión, tiempo y asumir errores. No todas las empresas parten del mismo punto. Aun así, pienso que ya no podemos mirar hacia otro lado. La rentabilidad es necesaria para sobrevivir, pero debe ser compatible con unas condiciones dignas y con una reducción progresiva del impacto.
4.-La mayor parte de la plantilla que forma Capitán Denim son personas que viven en Madrigueras y alrededores con lo que, supongo, tendréis una relación casi familiar pero, con el éxodo rural, las grandes ciudades son los destinos elegidos. ¿Cuál es vuestra razón para no haber buscado continuar en Albacete, por ejemplo? Y, ¿cómo os planteáis lo que, sin duda, ojalá que no, va a ocurrir y es que no encontréis mano de obra en las cercanías?
Porque la fábrica tiene sentido aquí. Trasladarla a una ciudad no solucionaría necesariamente los problemas de mano de obra y, en cambio, rompería el vínculo con las personas, el conocimiento acumulado y el territorio. Muchas compañeras y compañeros llevan años con nosotros; existe una relación muy cercana y una experiencia que no se puede trasladar de un día para otro. El relevo generacional es uno de nuestros grandes retos. Por eso creemos que hay que dignificar los oficios, formar a gente joven, colaborar con centros educativos y mostrar que la industria también puede ofrecer carreras profesionales interesantes fuera de las grandes ciudades. No lo vemos con ingenuidad, pero sí como una responsabilidad en la que debemos trabajar desde ahora.
5.-Vuestra elección de quedaros en Madrigueras supone el sustento diario de muchas familias, y la dinamización económica de la zona teniendo en cuenta que sobrevivís muy pocas empresas ¿cómo asumís esta responsabilidad?
Con mucho orgullo, pero también con mucha prudencia. Cuando tomas una decisión empresarial sabes que no afecta únicamente a una cuenta de resultados; afecta a personas y familias con las que convives. Eso te obliga a pensar a largo plazo, a ser responsable con el crecimiento y a no tomar atajos que puedan poner en riesgo el proyecto. No siempre podemos hacer todo lo que nos gustaría, pero procuramos que cada paso consolide empleo y actividad en el entorno. Para nosotros, crecer solo tiene sentido si también crece el impacto positivo alrededor de la empresa.
6.-Apostáis por la sostenibilidad, contáis, que ya vuestros padres tenían esa mirada, por una caldera de biomasa, tenéis placas solares instaladas, pero, ¿qué otras acciones realizáis que os hagan ser diferentes sosteniblemente hablando? ¿Tenéis previstas más? Si es así, ¿podéis adelantarnos alguna?
Trabajamos la sostenibilidad en todo el proceso, no en una sola acción. Seleccionamos tejidos certificados y materiales de menor impacto; optimizamos el corte para reducir desperdicios; recuperamos retales para su reciclaje; utilizamos tecnologías como el láser, el ozono y sistemas de aplicación de productos con muy poca agua; reutilizamos energía y calor dentro de la fábrica; y colaboramos con proveedores cercanos siempre que es posible. También contamos con certificaciones como GOTS, GRS y OEKO-TEX, que ayudan a verificar parte de ese trabajo. El siguiente paso es continuar midiendo mejor nuestros consumos, aumentar la circularidad de los materiales y seguir introduciendo procesos que reduzcan agua, energía y productos químicos sin perder calidad ni durabilidad.
7.-Os localizáis en una región donde la escasez de agua está a la orden del día. El proceso de lavado es muy contaminante y presenta unos consumos de agua importantes, ¿cómo paliáis estos efectos?
La lavandería es precisamente una de las áreas donde más hemos invertido. Los acabados tradicionales del denim pueden consumir mucha agua y energía, por lo que utilizamos procesos de bajo consumo, ozono, láser, e-flow y maquinaria que permite ajustar con mucha precisión cada receta. En determinados procesos, estas tecnologías reducen de forma muy significativa el agua empleada frente a métodos convencionales. Además, el ozono evita en algunos casos trabajar con agua caliente y el control digital ayuda a repetir resultados sin pruebas innecesarias. Nuestro objetivo no es decir que el impacto sea cero, porque fabricar siempre tiene un impacto, sino reducirlo de manera medible y constante.
8.- Siempre decís que vuestra producción es pequeña en comparación con otras fábricas, ¿la limitación es debida a las dimensiones de la industria que tenéis o es porque con las instalaciones sostenibles (medios de abastecimiento eléctrico, por ejemplo) no podéis abarcar más producción?
Es una cuestión de escala relativa. Para una empresa familiar española tenemos una capacidad industrial importante, pero no podemos ni queremos compararnos con las grandes plantas de producción masiva de Asia o del norte de África. Las tecnologías sostenibles no son el freno; de hecho, nos permiten ser más eficientes. La diferencia está en nuestro modelo: series más controladas, mayor flexibilidad, más trazabilidad y una atención muy cercana al producto. Podemos crecer, y lo hacemos, pero buscamos un crecimiento ordenado que no comprometa la calidad, las condiciones de trabajo ni las inversiones necesarias.
9.- Os caracterizáis, entre otras cosas, por la sostenibilidad, pero este camino no es fácil ¿Cómo ha sido el proceso para llegar a producir de forma rentable materiales sostenibles en una economía que, por desgracia, aún está lejos de apostar por la circularidad y la sostenibilidad? Imagino que estará resultando complicado abrirse un hueco en el mercado frente a otros competidores que apuestan por el fast fashion.
Ha sido y sigue siendo un aprendizaje continuo. La sostenibilidad no se consigue comprando una máquina o cambiando un tejido; exige revisar procesos, formar al equipo, invertir y convencer también a clientes y proveedores. Al principio muchas mejoras suponen un coste elevado, pero con el tiempo algunas se traducen en eficiencia, ahorro de recursos, menor número de errores y un producto de más calidad. Competir con el fast fashion únicamente por precio sería imposible y, además, no tendría sentido. Nosotros competimos en valor: durabilidad, fabricación cercana, flexibilidad, diseño y coherencia. El reto es explicar bien todo lo que existe detrás de una prenda para que el consumidor pueda decidir con más información.
10.-No sólo producís para vuestra marca, es más, vuestra producción casi es más para otras marcas que para vosotros mismos, ¿creéis que os eligen por vuestras prácticas sostenibles o eso aún no es suficientemente valorado?
Hay de todo. Algunas marcas llegan a nosotros porque buscan expresamente producción española, certificaciones, trazabilidad y acabados de menor impacto. Otras llegan por la calidad, la flexibilidad o la capacidad técnica y, después, descubren que la sostenibilidad también forma parte del servicio. Cada vez se valora más, pero todavía existe una distancia entre lo que muchas empresas dicen que quieren y lo que están dispuestas a asumir en precio, volumen o plazos. Aun así, el cambio es evidente: hace años estas cuestiones apenas aparecían en una conversación comercial y hoy forman parte habitual de los requisitos.
11.- Fabricáis ropa vaquera pero, ¿habéis pensado en otros tejidos?
Sí. El denim es nuestra especialidad y forma parte de nuestra identidad, pero nuestra experiencia industrial nos permite trabajar también con sargas, canvas, algodones, Tencel, pana y otros tejidos destinados a pantalones, camisas, sobrecamisas o prendas exteriores. Lo importante no es ampliar por ampliar, sino hacerlo en categorías donde podamos aportar conocimiento, calidad y coherencia. Seguiremos siendo muy reconocibles por el vaquero, aunque la marca y la fábrica ya trabajan con una variedad de materiales más amplia.
12.- Los restos que inevitablemente se desechan en la fabricación, ¿qué destino tienen? ¿Tenéis pensado realizar productos con material reciclado?
La primera prioridad es evitar que se genere el residuo. Por eso optimizamos las marcadas de corte para aprovechar al máximo el tejido. Los retales que no pueden utilizarse se separan y se envían a gestores y plantas de reciclaje, donde pueden transformarse en nueva fibra u otros materiales. Además, ya trabajamos con tejidos que incorporan contenido reciclado certificado. La circularidad completa es compleja porque hay que mantener prestaciones, resistencia y trazabilidad, pero es una de las líneas en las que queremos seguir avanzando. También creemos mucho en la reparación, la reutilización y la transformación de prendas existentes, no solo en reciclarlas al final de su vida.
Por otro lado, nos encontramos inmersos en un proyecto de economía circular con otras empresas de diferentes sectores llamado Neorecycling. En dicho proyecto analizamos residuos de cada empresa para ver si podemos reintroducirlos en otras cadenas de valor.
13.-Todas las industrias avanzan con la actualización de los procesos, ¿cómo incorporáis estos avances tecnológicos en vuestra empresa?
Intentamos combinar tecnología y oficio. La tecnología entra en el diseño, el patronaje digital, la optimización del corte, la automatización de determinadas operaciones, el control de consumos y, sobre todo, en los acabados: láser, ozono, e-flow y maquinaria de lavado y tintura más eficiente. Pero no creemos que la innovación consista únicamente en sustituir personas por máquinas. En nuestro caso sirve para reducir tareas repetitivas, mejorar la precisión, consumir menos recursos y permitir que el equipo se concentre en aquello donde el conocimiento humano sigue siendo esencial.
14.-Supongo que habéis salido al exterior; ¿dónde encontráis mejor nicho de mercado? ¿cuál creéis que es la razón?
Sí, trabajamos y hemos trabajado con clientes de fuera de España. Encontramos oportunidades especialmente en mercados europeos donde existe una mayor cultura de producto, sensibilidad por la trazabilidad y disposición a pagar por una fabricación cercana y de calidad. Países con tradición en denim y moda sostenible entienden bien nuestro posicionamiento. No obstante, el mercado español también está evolucionando y para nosotros sigue siendo estratégico. Más que buscar un único país, buscamos marcas que compartan una manera de trabajar: relaciones estables, producto cuidado y visión a largo plazo.
15.- En vuestra opinión ¿se observa un cambio de tendencia en el público hacia preferencias de compra más sostenibles, aunque ello implique un precio algo mayor? ¿Dirías que es tendencia este mercado o es solo elegido porque está de moda?
Sí existe un cambio, pero no es lineal ni suficiente todavía. Una parte del público pregunta más, lee las etiquetas, valora dónde se fabrica y busca prendas que duren. Al mismo tiempo, seguimos viviendo en una cultura muy condicionada por el precio, la novedad constante y la compra impulsiva. La sostenibilidad puede utilizarse como tendencia, pero para nosotros no puede depender de una temporada. Cuando está integrada en las inversiones, en los procesos y en las decisiones difíciles, deja de ser una moda y se convierte en una forma de gestionar la empresa. El consumidor terminará distinguiendo cada vez mejor entre ambas cosas.
16.-Fabricáis para otras marcas, pero cada vez sois más conocidos, ¿os habéis planteado, para un futuro, ser solo vuestra marca?
A día de hoy, ambos proyectos se complementan. Fabricar para otras marcas mantiene activa la capacidad industrial, nos obliga a aprender, diversifica el negocio y permite conservar empleo y conocimiento. Capitán Denim, por su parte, es el espacio donde podemos expresar con total libertad nuestra visión de producto y nuestra identidad. La marca está creciendo y queremos que siga ganando peso, pero no vemos necesario renunciar a la fabricación para terceros. Nuestro objetivo es encontrar un equilibrio saludable entre las dos actividades y elegir proyectos que encajen con nuestra manera de trabajar.
17.-Tenéis página web pero, ¿dónde os podemos encontrar físicamente?
Nuestra casa y nuestra fábrica están en Madrigueras, en la provincia de Albacete. Actualmente contamos con tres tiendas propias: una en la propia fábrica, otra en el centro de Albacete (Calle Tinte 10) y otra en Madrid, en la calle Augusto Figueroa, 18, en el barrio de Chueca. También estamos presentes a través de nuestra tienda online y de una selección de puntos de venta multimarca. La web es el canal más sencillo para consultar la colección completa, pero la tienda física permite tocar los tejidos, probar los fits y conocer la marca de una manera mucho más cercana.
18.-Hemos observado una diferencia de precio importante en las mismas prendas según el lugar de compra (web y tienda física) ¿es para incentivar el comercio de cercanía?
Nuestra intención es mantener una política de precios coherente entre los canales propios. Puede haber diferencias puntuales por promociones, campañas concretas, productos de temporadas anteriores o condiciones comerciales de determinados puntos de venta multimarca. En Albacete los precios son un poco más ajustados exactamente por lo que comentas.
19.-El pasado 3 de junio de 2025 obtuvisteis el premio de medio ambiente por promover, junto con “Llanero Solidario” un modelo de consumo y producción sostenible y responsable.
El proyecto premiado se basa en una serie de talleres formativos con técnicas de confección y transformación de ropa usada, dirigidos a Institutos (IES) de Albacete y provincia.
¿cómo surgió la idea y la colaboración con Llanero Solidario en este proyecto? ¿tenéis pensadas más colaboraciones con otras entidades?
La colaboración nació de una visión compartida: la sostenibilidad también tiene que ser social y educativa. Llanero Solidario lleva años trabajando desde la economía solidaria, y nosotros podíamos aportar instalaciones, conocimiento textil y experiencia práctica. De esa unión surgieron talleres dirigidos a alumnado de institutos de Albacete y provincia, donde las prendas usadas dejan de verse como un residuo y se convierten en material para aprender, reparar y crear. El premio nos hizo mucha ilusión porque reconoce un trabajo colectivo y demuestra que la industria puede abrir sus puertas al entorno. Queremos continuar con este tipo de iniciativas y estamos abiertos a colaborar con centros educativos, asociaciones y entidades que compartan objetivos reales de formación, inclusión y circularidad.
20.-Tenemos muchas preguntas más pero no queremos que os arrepintáis de habernos abierto vuestras puertas; solo una más: ¿qué opinan vuestros padres, los verdaderos valientes y precursores de este proyecto, de todo lo que hacéis, de cómo lo hacéis y de dónde estáis?
Creo que sienten orgullo al ver que su trabajo ha tenido continuidad de la mano de sus hijos. Para ellos es muy importante que la fábrica siga viva, que mantengamos el empleo, que no perdamos el respeto por el trabajo y que la siguiente generación haya querido continuar el camino. También son nuestros críticos más exigentes: conocen cada rincón de la empresa y saben lo que cuesta sacar adelante un proyecto así. Todo lo que hacemos parte de lo que ellos construyeron. Nuestra tarea no es simplemente conservarlo, sino adaptarlo al presente sin traicionar sus valores. Si hoy podemos hablar de Capitán Denim, de sostenibilidad o de fabricación local, es porque antes hubo dos personas valientes que decidieron quedarse y apostar por su pueblo cuando hacerlo no era lo más fácil.
Enhorabuena por vuestro éxito bien merecido y muchas gracias por vuestro tiempo y vuestra dedicación.

