Hablamos de Ecodiseño con Jose María Fernández Alcalá, Director de Economía Circular en Ihobe
Jose María Fernández Alcalá es Ingeniero industrial (especialidad mecánico) por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao (1999) y Diplomado en Estudios Avanzados en el mismo centro por el trabajo: Ingeniería del Diseño Ecológico de Productos Industriales (2006). Ocupa en la actualidad el cargo de director de Economía Circular en Ihobe, sociedad pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco.
25 de Marzo de 2021

El ecodiseño es la incorporación de medidas preventivas durante el desarrollo y proyección de un producto o servicio para disminuir su impacto ambiental a lo largo de las fases de su ciclo de vida (producción, uso y fin de vida) y facilitar su reutilización o reciclaje una vez finalizado este ciclo. Con ello, el factor ambiental se incorpora al producto como un valor añadido, produciendo ventajas competitivas y de marketing, siempre sin comprometer el precio, la funcionalidad o la calidad del producto.
Desde la Comisión Europea hay un compromiso real para hacer de Europa un líder mundial en Economía Circular y se considera a la Economía Circular como clave para desarrollar el futuro modelo económico de Europa. El Ecodiseño es uno de los principales instrumentos para avanzar en este objetivo, generando productos y servicios de calidad, respetuosos con el medioambiente y socialmente responsables.
Muchas gracias José María por compartir tus impresiones y conocimiento con la Dirección General de Economía Circular de Castilla-La Mancha, hablemos de ecodiseño.
Del amplio abanico de definiciones existente acerca del concepto ecodiseño a su juicio, si tuviera que definir qué es ecodiseño, ¿con qué definición lo haría?
Me quedo con la definición que establece la norma ISO 14006, que acaba recientemente de publicar su nueva versión de 2020 y que establece que el Ecodiseño es el enfoque sistemático que considera los aspectos ambientales desde el diseño y desarrollo con el objetivo de reducir impactos ambientales durante todo el ciclo de vida de un producto. Todo ello por supuesto con el enfoque de producto que recoge la propia ISO, esto es, cubriendo no sólo los productos tradicionales sino también los servicios.
En un contexto de economía circular, el ecodiseño debería constituir el punto de partida para avanzar y conseguir objetivos en materia de aprovechamiento de materiales, reciclabilidad, etc, ¿cree que tiene el peso y se le da la importancia adecuada en los sistemas de producción?
Desgraciadamente, cuando estamos abogando de una forma tan importante sobre la necesidad de cambiar nuestro modelo de producción y consumo de un enfoque lineal a uno circular es precisamente porque estamos muy lejos aún de ese ideal de circularidad. Y ello es debido entre otras cosas porque el Ecodiseño no tiene aún la adecuada importancia en los sistemas de producción. Sin embargo, la concienciación y sobre todo los resultados empresariales conseguidos por las empresas que ya lo han aplicado, está suponiendo un fuerte revulsivo para la incorporación del Ecodiseño en el día a día y en la forma de hacer de cada vez más empresas. A título de ejemplo, sirvan los resultados que se obtuvo de un trabajo de campo desarrollado en 2017 y 2020 entre aquellas empresas del País Vasco que ya estaban desarrollando proyectos de Ecodiseño. El estudio, que lleva por título “Oportunidades de negocio que ofrece el ecodiseño a las empresas del País Vasco”, destacaba cómo las ventas que declaraban las empresas participantes en el estudio durante el año 2018 debidas a productos y servicios fruto de la Economía Circular ascendieron a 4.917 M€. De igual modo, las ventas de estos productos ecodiseñados eran más altas que en aquellos productos que no incorporan estas mejoras y habían permitido a las empresas aumentar su cuota de mercado en aquellos países en los que ya estaban presentes y, además, acceder a nuevos mercados y clientes.
Oímos constantemente que la economía circular ofrece una oportunidad para reinventar nuestra economía, haciéndola más sostenible y competitiva. ¿Los sectores, las empresas e incluso las administraciones públicas tienen conciencia de la necesidad y la importancia de invertir en innovación en ecodiseño, de los beneficios económicos y de la contribución a prácticas posteriores como el reciclaje?
A nivel europeo, la reciente aprobación del pacto verde (“green deal”) sienta las bases de una nueva estrategia de crecimiento que transforme la Unión en una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva. Asociado al pacto verde, se han publicado toda serie de estrategias y hojas de ruta europeas, desde el plan de acción de Economía Circular, hasta la nueva estrategia industrial Europa, la nueva política de consumidores o la estrategia de la Granja a la mesa, que aboga por la creación de un sistema alimentario de la UE más saludable y sostenible.
Todas estas iniciativas, van a llevar asociado un cambio de rumbo en las políticas de ayudas e incentivos, así como el desarrollo de un nuevo marco legislativo que permita el cambio de nuestro modelo de negocio hacia una economía más circular.
Por todo ello, de acuerdo a nuestras expectativas y a las de las propias empresas vascas encuestadas, la Economía Circular representa una gran oportunidad para las empresas. Lo podemos ver, por ejemplo, en las expectativas de crecimiento de la facturación, que son mayores para los productos o servicios derivados de proyectos de Economía Circular que para los tradicionales. Tal es el caso que, a nivel del País Vasco, el 88% de las empresas prevén destinar en el período 2019-2025 nuevas partidas económicas a la Ecoinnovación y a la inversión en nuevos equipos más eficientes.
De acuerdo a su experiencia y la del Ihobe, ¿cuáles son los sectores que avanzan más deprisa en materia de ecodiseño?, los plásticos, electrónica, la moda la industria …
Históricamente, los sectores que más deprisa han avanzado han sido aquellos en los que se ha integrado el principio de responsabilidad ampliada del productor (envases, equipos eléctricos y electrónicos, automoción, maquinaria,…). El Ecodiseño aporta la visión de Ciclo de vida y nos permite ver áreas de mejora ambiental más allá de las propias instalaciones productivas de la empresa. Nos aporta una visión que integra tanto los impactos ambientales que se generan en nuestras instalaciones como aquellos que se generan aguas arriba (fabricantes de materiales, componentes que compramos, …) o aguas abajo (en las fases de distribución, uso y fin de vida). Es lo que se denomina el pensamiento de ciclo de vida (“life cycle thinking” por su denominación en inglés).
*Es por esto que aquellos sectores que empezaron a tener regulaciones que obligaban a internalizar costes de ciclo de vida, encontraron en el ecodiseño un medio para aunar competitividad y mejora del medio ambiente. Más allá de la conciencia ambiental, tenemos que darle al medio ambiente un factor de competitividad empresarial y para ello, en una economía circular, también tenemos que repensar la fiscalidad y hacer que ese principio tan conocido de que “el que contamina paga” se lleve a la práctica y que, dándole la vuelta, lo convirtamos en “quien no contamina, es más competitivo”.
¿Cómo ve el avance en otros sectores?, ¿y en otras CCAA?
Si bien estos sectores que mencionaba antes fueron los que primero empezaron a aplicar el ecodiseño en sus productos, hoy podemos decir que su aplicación se ha ido generando al resto de sectores industriales. A nivel del País Vasco buena prueba de ello es el catálogo de productos circulares que acabamos de publicar y que recoge más de 200 productos fabricados en el País Vasco de casi la totalidad de sectores empresariales que ya incorporan el ecodiseño, desde los que mencionaba anteriormente a otros quizás menos conocidos como el sector químico, textil o alimentación.
Pueden encontrar también algunos buenos ejemplos de ecodiseño en diferentes sectores en la exposición celebrar en Bilbao antes de la pandemia del COVID 19 con motivo del Basque Ecodesign Meeting 2020 y que está disponible en el siguiente elace (EXPOSICIÓN “20 años de ecodiseño MADE IN EUSKADI” – Basque Ecodesign Meeting 2020).
Si bien podemos afirmar que el País Vasco es una región referente en Ecodiseño, cada vez más podemos ver cómo otras CCAA empiezan a desarrollar trabajos en la materia. Un buen indicador de este trabajo que se está desarrollando por parte de las empresas es el número de empresas certificadas actualmente en base a la norma ISO 14006 de Ecodiseño. De las 126 empresas ya certificadas, como digo el País vasco ocupa una posición de liderazgo, con el 54% de estas empresas. Otras regiones con importante implantación serían Cataluña (13%); Navarra (8%) o Madrid (6%).
¿Es compatible el ecodiseño con la necesidad de presentar un producto que sea vendible, cuyos elementos básicos van desde su aspecto o estética hasta su función?
Por supuesto que es compatible. De hecho iría más lejos. El ecodiseño es un atributo que cada vez el consumidor valora más, haciendo más atractivo el producto. No hay que perder de vista que cada vez más, los consumidores valoran los atributos medioambientales de los productos que adquieren. De acuerdo al eurobarómetro de la Comisión Europea, después del precio y la calidad, los consumidores europeos valoran el medio ambiente como el tercer factor más importante a la hora de adquirir un producto, por encima incluso que la marca. A su vez, el 26% de los consumidores europeos afirma comprar a menudo productos respetuosos con el medio ambiente y el 77% estaría dispuesto a pagar más por un medioambientalmente mejor. Si bien es cierto que como consumidores, lo que afirmamos cuando nos preguntan suele ser un poco más exagerado de lo que realmente hacemos, estos indicadores nos dan una perspectiva de un consumidor que cada vez valora más los atributos medioambientales de los productos que compra y el ecodiseño es una buena forma de satisfacer esta demanda creciente.
¿Cuáles son los aspectos generales que debe tener en cuenta a la hora de ecodiseñar un producto?
El punto de partida de todo proyecto de Ecodiseño se debe basar en dos consideraciones importantes: la función que el producto desempeña y la perspectiva de ciclo de vida. Todo producto que se pone en el mercado persigue satisfacer una demanda por parte del cliente y la máxima en un proyecto de Ecodiseño será buscar la forma de satisfacer esa función de la mejor manera pero con el menor impacto ambiental posible. Y para poder reducir al máximo este impacto ambiental deberemos conocer perfectamente cual es su ciclo de vida, conociendo todas las etapas que el producto recorre, desde la extracción y procesado de las materias primas que vamos a incorporar a nuestros producto, la producción de piezas, componentes y el propio producto en nuestras instalaciones, su distribución y uso y hasta llegar a su fin de vida.
¿Qué instrumentos y herramientas considera más importante implementar para potenciar el ecodiseño? Normativas, formativas, económicas fiscales…
Como comentaba anteriormente, el mejor incentivo para el ecodiseño sería la aplicación plena de la responsabilidad ampliada del producto. Esta se puede materializar a través de diferentes mecanismos. El más duro de estos mecanismos sería la propia legislación de obligado cumplmiento, con requisitos mínimos de ecodiseño obligatorios para todos los productos, como los que ya establece la directiva europea de Ecodiseño (2009/125/CE). Esta directiva actualmente está circunscrita únicamente a los equipos relacionados con la energía, pero el parlamento europeo acaba de instar a la Comisión, este pasado mes de febrero de 2021, a presentar una propuesta legislativa a lo largo de este mismo año, ampliando el alcance de la directiva para incluir productos no relacionados con la energía. Esto conllevaría el establecimiento de estándares específicos, para garantizar que los productos comercializados en la UE tengan un buen rendimiento, sean duraderos, reutilizables, reparables, no tóxicos, actualizables y reciclables, además de contener material reciclado y haber sido fabricados mediante un uso eficiente de recursos y energía.
Pero también disponemos de otro instrumento aún más potente que la propia legislación para el fomento del ecodiseño, como es la propia fuerza del mercado. Es necesario dotar al consumidor de herramientas que le permitan reconocer a aquellos productos ecodiseñados de aquellos que no lo son, estableciendo medidas de lucha contra el llamada greenwashing o publicidad engañosa basada en atributos ambientales. Para ello disponemos de los actuales sistemas de ecoetiquetado. Pero también tenemos que ir más allá y evolucionar estos distintivos a herramientas que posibiliten la comparabilidad entre productos. Este es el caso de la futura Huella ambiental de producto que se está desarrollado a nivel europeo, un estándar de comparación entre todas las alternativas posibles dentro de una misma categoría de producto. Hacía mención antes a las aportaciones que el parlamento europeo acaba de realizar al plan de acción para la economía circular presentado el año pasado por la Comisión Europea para lograr una Europa más limpia y competitiva. En torno a este instrumento de huella ambiental, el parlamento también ha pedido que Europa sea más ambiciosa. Para ello ha exigido objetivos vinculantes para 2030 de reducción de la huella ecológica por el uso y consumo de materiales, cubriendo el ciclo completo de todas las categorías de productos comercializados en Europa.
Como se puede ver, un amplio abanico de iniciativas para implementar y potenciar el ecodiseño.
El País Vasco aprobó su estrategia de economía circular en enero de 2020, ¿Cómo se aplica el ecodiseño en la estrategia?
Efectivamente, el País Vasco dispone de una estrategia propia de Economía Circular con el horizonte en 2030. Dicha estrategia establece tres objetivos generales: aumentar en un 30% la productividad material y la tasa de uso de material circular, y reducir en un 30% la tasa de generación de residuos por unidad de PIB. De estos objetivos nacen 10 líneas de actuación, agrupados e 4 ámbitos de actuación (Competitividad e Innovación, Producción, Consumo y gestión de residuos y materias primas secundarias). Pues bien, una de estas 10 líneas de actuación está orientada específicamente al “Ecodiseño de productos y edificios”. De cada una de las líneas de actuación de la estrategia, se despliegan una serie de acciones concretas. Entre ellas y específicas en el ámbito del Ecodiseño tenemos la creación de una plataforma que esperamos poner en marcha este mismo año para divulgar y compartir conocimiento, el desarrollo de iniciativas relativas a nuevas cadenas de valor sobre el ecodiseño de equipos y componentes y la eficiencia energética en los procesos de fabricación o el impulso al Basque Ecodesign Center en el desarrollo de proyectos para la mejora de la competitividad y la tracción de la cadena de valor.
En nuestra región el sector predominante es el agro y agroalimentario. ¿Qué nos recomendaría para avanzar en esta materia?
Lo primero que me gustaría destacar es que si bien en el País Vasco el sector agro y agroalimentario no disponen de tanto peso con en Castilla-La Mancha, nuestra estrategia de Economía Circular también incluye el sector de la agroalimentación como un sector prioritario de actuación. Esto es así no sólo porque las propias actividades del sector tienen ámbitos de actuación desde el Ecodiseño, sino porque además los productos de alimentación juegan un papel muy relevante cuando los analizamos desde la perspectiva de Ciclo de Vida, porque intervienen en muchos casos envases y embalajes, logística de transporte,… De este modo, vemos como estrategias como la lucha contra los plásticos de un solo uso o la lucha contra el cambio climático pueden ser atacadas desde los productos del sector agroalimentario.