Entrevista del trimestre: Rafael Mas Humana Fundación
Este trimestre la entrevista la realizamos a Rafael Mas, director de Relaciones Institucionales y Proyectos de Humana Fundación Pueblo para Pueblo.
24 de Marzo de 2026
Rafael Mas es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid y experto universitario en Gestión Directiva de Organizaciones No Lucrativas por la UNED. Lleva en Humana desde 1998, desempeñando diferentes posiciones en las unidades productivas de Gestión del Residuo Textil, Gestión y Planificación de Proyectos de Cooperación, y en el área de Comunicación. Actualmente promueve las relaciones institucionales y las alianzas estratégicas con colaboradores
Humana Fundación Pueblo para Pueblo es una organización de economía social que, desde 1987, promueve la protección del medio ambiente mediante la reutilización del textil y llevando a cabo programas de cooperación en África, América Latina y Asia.
Con valores como la solidaridad, la sostenibilidad y la conciencia ambiental, entre otros, promueve la economía circular con la reutilización del textil y busca mejorar las condiciones de vida de las comunidades en vías de desarrollo, en especial de los jóvenes y de la infancia. Alineada con la Agenda 2030 de la ONU, busca el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Buenos días, Rafael, muchas gracias por atendernos y por vuestra labor en todos los ámbitos.
En primer lugar, ¿qué impulsa a un licenciado en Ciencias Biológicas a este destino profesional? Porque llevas en Humana desde 1998.
Me atrajo la doble vertiente del trabajo que realiza Humana: la ambiental y la social. Por entonces la actividad de recoger ropa usada era poco conocida y el servicio que ofrecíamos creaba mucha expectación entre las administraciones locales y entre los ciudadanos. Poder ver como la entidad se ha ido profesionalizando y comprobar como el sector ha ido creciendo en paralelo es muy gratificante. Humana es un gran lugar para trabajar.
Has pasado por muchos puestos por lo que conoces los entresijos de la organización, ¿qué opinión te merece el consumismo aumentado de la industria textil?
Se estima que cada ciudadano consume anualmente 25 kg de textil y desecha aproximadamente 22 kg y según los informes más recientes, en España se genera anualmente más de un millón de toneladas de residuos textiles. Esto es una auténtica barbaridad.
La industria del fast fashion y ultra fashion es muy potente a nivel planetario y España no es una excepción. La industria textil es de las más contaminantes del planeta y pese a que ha captado las alarmas que genera, de momento no sólo no cambia su modelo, sino que nuevos modos de proceder más extremos como el low-cost se van uniendo a la corriente lineal de fabricar excesivas prendas con una durabilidad cada vez más limitada.
Además de la moda rápida, la calidad de los textiles ha disminuido de manera importante, supongo que ambas cosas influyen en vuestro propósito, ¿cómo lo valoráis?
Sí, ciertamente es un tema preocupante en el sector. La recogida selectiva ha aumentado porque la ciudadanía está más concienciada respecto a la segunda vida de la ropa usada y porque hay más contenedores en la vía pública, dado que este servicio es obligatorio en todos los municipios desde el año pasado. Sin embargo, la calidad de las prendas no hace más que decrecer porque la ropa que compra la ciudadanía es peor que antes, en general. Por eso, recogemos más prendas de la que los ciudadanos se desprenden, sí, pero la calidad ha caído.
Más allá de la calidad de los productos nuevos también a nuestro sector nos influye el efecto de la reutilización entre particulares. Las nuevas plataformas de compraventa alargan la vida de los productos textiles, lo que es positivo, pero lo que acaba llegando a los contenedores tiene aún menos valor de reutilización.
¿Podrías contarnos vuestra apreciación en cuanto al volumen del residuo textil en los últimos años?
La obligatoriedad de la recogida selectiva en Europa desde enero 2025 generará volúmenes crecientes de residuo textil recogido. Es difícil aventurarse a saber en qué medida lo harán, al igual que es difícil imaginar que el sector tenga la capacidad de clasificación necesaria. Esto nos lleva a un escenario incierto con mucho volumen de residuo textil cada vez de peor calidad, insuficiente capacidad de tratamiento y tecnologías de reciclaje que tampoco están listas para absorber el creciente flujo no reutilizable.
Buscáis los máximos niveles de aprovechamiento de los residuos textiles, pero, ¿cómo hacéis el triaje de las recogidas?
Tenemos casi 40 años de experiencia en la gestión del residuo textil y, a lo largo de nuestra trayectoria, nuestro objetivo ha sido dar una segunda vida al mayor volumen posible de lo que clasificamos. En nuestras plantas de Leganés (Madrid) y l’Ametlla del Vallès (Barcelona) contamos con un equipo de clasificación cualificado y experto. La clasificación manual del textil, prenda a prenda, es a día de hoy el único modo para lograr maximizar su capacidad de tener una segunda vida. En la actualidad, no existe sistema alguno que pueda sustituir al ojo y el tacto humanos a la hora de procesar la ropa con un criterio de reutilización, promoviendo su circularidad. El objetivo siempre debe ser determinar el destino para cada prenda de forma adecuada, teniendo en cuenta que su valor económico y ambiental es mayor en el caso de la reutilización. Si las prendas son seleccionadas apropiadamente, conforme además a los criterios de mercado vigentes, podremos afirmar que los gestores impulsamos un modelo circular para la moda, prolongando su ciclo de vida.
¿A qué tratamiento sometéis los productos que recogéis en los contenedores?
Toda la ropa que recogemos en nuestros contenedores es trasladada a nuestras plantas y allí la clasificamos, pero no se someten a ningún tratamiento.
Con aquello que no se puede aprovechar para darle una segunda vida con el mismo fin para el que fue creado y que según vuestros datos es un 39% (8% eliminación, 29% reciclado y 2% textiles no reciclables), ¿qué hacéis?
De todo lo que clasificamos, el 61% se destina a reutilización: el 21% en las tiendas Humana y el 40% se exporta a diferentes mercados, en nuestro caso, el mercado del continente africano. Respecto al resto, el 29% son residuos cuyo estado no permite la reutilización; por ello, se destinan a procesos de infrarreciclaje fuera de la EU. El 8% corresponde a materiales irrecuperables que son eliminados en vertedero y el 2% son residuos impropios que se derivan a gestores especializados en España.
El 21% del material recogido y con posibilidades de reutilización tienen como destino vuestras tiendas de España y el 40% lo sacáis a otros destinos ya que tratáis con vendedores locales para que las poblaciones puedan tener acceso a ropa con precios asequibles evitando mafias, ¿lleváis algún tipo de control sobre el precio final del producto?
La transparencia y la trazabilidad son dos conceptos clave en nuestro trabajo. El primer criterio es que el precio de venta en nuestras tiendas siempre será inferior a una prenda nueva. A partir de ahí, y gracias a la experiencia de casi 40 años y de un profundo conocimiento del sector de la segunda mano y de las marcas, podemos establecer el precio de cada artículo: según la marca, el estado en que se encuentra o el año de producción.
Respecto a las prendas que exportamos, su destino final es países donde operan contrapartes o socios nuestros, en el marco de la Federación Humana People to People. Allí se hace una segunda clasificación y los productos textiles son puestos a la venta en tiendas de retail o en tiendas al por mayor. El precio final del producto en todos los casos lo fija el mercado local.
El asunto que comentas de las mafias no es un asunto que nos preocupe dado que nuestros procesos son muy claros, honestos y basados en la confianza con nuestros clientes. Más allá de esto, nuestros procesos son auditados por la consultora noruega MEPEX que dan fe de nuestra transparencia y rigor.
¿Habéis apreciado un aumento de la demanda de textiles y calzado de segunda mano en España?
En los últimos 10 años, sin duda. El interés del consumidor por este producto ha crecido exponencialmente, y nuevos públicos se han atrevido a conocerlo, como los jóvenes.
¿Cuál es la preferencia de la persona compradora, es decir, ¿a qué se da preferencia a la hora de comprar?
Depende un poco del perfil del consumidor en nuestras tiendas. En general, dicho perfil es el siguiente:
- Personas con un alto grado de fidelización, interesadas en la moda sostenible y concienciadas ambientalmente: quieren contribuir a la economía circular, evitar los residuos y la fabricación de ropa nueva. Quieren reducir la propia huella porque se sienten responsables de su impacto ambiental.
- Personas que aprecian al valor añadido del fin social de la ropa usada.
- Personas con una motivación económica, vinculada al ahorro y al acceso a marcas de calidad a un precio más bajo.
- Personas que buscan prendas exclusivas y conectan con la moda desde una dimensión emocional e identitaria. Para ellas, la compra de ropa de segunda mano es una manera de desafiar el modelo de moda rápida.
- Si nos centramos en el público más joven, advertimos un número creciente de jóvenes que buscan artículos singulares, amantes de la moda y lo vintage. Millenials y Generación Z marcan tendencia en la transición hacia modelos de consumo alternativos, especialmente en el mercado de la segunda mano. La compra de productos de segunda mano es una práctica habitual entre estas generaciones.
¿Cuál es el mensaje que le podéis transmitir a las personas cuya opinión dista mucho de la importancia de separar en origen y/o reciclar?
Hay una cifra que es muy potente: nueve de cada diez prendas que la ciudadanía se quiere deshacer de ellas acaba en el vertedero. Y más del 90% de la ropa de la que se recoge selectivamente por nosotros puede reaprovecharse, el 61% del textil a través de la reutilización y el 29% a través del reciclaje.
Nuestro mensaje es que utilicen más a menudo los contenedores de textil usado que proliferan por la geografía española.
Además, aunque sólo se trate de una cuestión ambiental estaremos contribuyendo a la lucha contra el cambio climático: por cada kg de ropa recuperada (y que no acaba en un vertedero para ser incinerado) se evita la emisión de 6,1 kg de CO2, según un estudio de la Federación Humana People to People. Las 20.381 toneladas recuperadas por Humana en 2025 evitaron la emisión de 124.326 toneladas de CO2.
Y si esas prendas se depositan en el contenedor verde de Humana el beneficio es también social: los recursos que obtenemos permiten impulsar acciones sociales en España y proyectos de cooperación al desarrollo y emergencias en países del Sur de la mano de contrapartes o socios locales, como programas de acción humanitaria, de formación de profesores de primaria, de agricultura sostenible o de lucha contra el VIH/SIDA o la tuberculosis.
Podéis dar recomendaciones sobre el correcto uso del contenedor de Humana, es decir, ¿qué tipo de textil se debe depositar en este contenedor?
En nuestros contenedores se puede depositar todo el producto textil del que nos queremos deshacer: ropa, calzado, complementos y textil del hogar. Preferiblemente en buen estado y en bolsas cerradas. Tenemos 5.000 contenedores ubicados en lugares de fácil acceso, que se vacían periódicamente (entre una y dos veces por semana, incluso tres si es temporada alta) para garantizar un buen servicio. Este residuo textil es clasificado en nuestras plantas bajo los principios de la jerarquía de residuos de la Unión Europea.
Vuestros contenedores verdes se encuentran repartidos por toda la geografía española, pero tenéis tiendas sólo en Madrid, Barcelona y Andalucía (Sevilla y Granada) con un total de 58 tiendas. ¿tenéis previsto abrir más tiendas en otras Comunidades Autónomas?
Humana es el primer operador de tiendas de moda de segunda mano en España por número de clientes. En 2025 contabilizamos 7,6 millones de prendas vendidas y 2,8 millones de compradores en 57 puntos de venta en Madrid, Barcelona, Sevilla y Granada. El año pasado abrimos 5 establecimientos y este año contemplamos 5 más. Este plan de expansión empezó el pasado mes de enero, con una nueva tienda en Granada, y en abril abrimos una segunda en Valencia, con lo que llegaremos a 59 puntos de venta y estaremos presentes en cuatro comunidades autónomas.
Lleváis a cabo un programa de Bonos de Ayuda a la vestimenta con el reparto de bonos a canjear en vuestras tiendas, ¿esto lo lleváis a cabo en todo el territorio donde tenéis implantados los contenedores o sólo en las ciudades donde tenéis tienda? ¿Habéis pensado en hacerlo más extensivo?
Los bonos de ayuda son el eje de una nuestras iniciativas de apoyo local, con el objetivo de destinar parte de los recursos obtenidos con la gestión del residuo textil a los municipios donde gestionamos la recogida selectiva. Se trata de vales de compra nominales valorados en 30 euros cada uno. Los entregamos a nuestros colaboradores (habitualmente al área municipal de servicios sociales), que los hacen llegar a personas con pocos recursos para que adquieran gratuitamente ropa en nuestras tiendas. En principio solo los entregamos en aquellos municipios donde gestionamos el servicio de la recogida selectiva de ropa usada y que estén cerca de nuestras tiendas.
La recogida separada de residuo textil es obligatoria en España desde el 31 de diciembre de 2024 según la ley 7/2022 de Residuos y Suelos contaminados para una economía circular, ¿cómo casa esto con vuestros propósitos?
Toda la normativa Europa trasladada a cada país miembro está generando un entorno idóneo para recoger más residuo textil, y dotar de las inversiones necesarias para su gestión a través de los sistemas de responsabilidad ampliada previstos. Estas reglas del juego responden a la creciente sensibilidad de la ciudadanía en relación a la sostenibilidad de la moda.
Sin embargo, España dispone de una casuística especial que discrimina y perjudica a determinadas entidades simplemente por su forma jurídica, y nos afecta directamente a fundaciones como la nuestra. En una acción sin precedentes, y en la práctica, se ha reservado el mercado de la gestión de este residuo a centros especiales de empleo de iniciativa social y a empresas de inserción, limitando la libre competencia entre gestores y haciendo el sistema pesado, poco competitivo financieramente y concentrado en unos pocos grupos de empresas privilegiadas.
Contáis con un programa de sensibilización para difundir la importancia de la prevención de residuos y la reutilización del textil usado, ¿qué acciones concretas lleváis a cabo y cómo conseguís llegar a la población no concienciada? Porque la concienciada es fácil, lo difícil es llegar a nuevas personas y abrirles los ojos.
Aunque no es nuestro cometido principal, disponemos de un programa de sensibilización como complemento a la recogida selectiva del residuo textil. El programa ofrece dos tipos de actividades gratuitas a nuestros colaboradores: talleres en centros escolares y espacios abiertos, y visitas guiadas a nuestras plantas de preparación para la reutilización. En 2024, por ejemplo, más de 1.000 personas participaron en todas las actividades que realizamos.
Con este programa lleváis a cabo talleres para niños y jóvenes, pero, ¿tenéis acciones para concienciar a los adultos?
Sí, la principal acción para adultos son las visitas que hacemos en nuestras plantas de preparación para la reutilización y que cada año permiten a decenas de personas conocer cómo gestionamos el residuo textil. Además, también impulsamos acciones de voluntariado corporativo para empresas y otras entidades.
En las visitas que lleváis a cabo en la planta, ¿qué feedback recibís? ¿Se sorprenden de la ingente cantidad de residuos textiles que existen? ¿creéis que sus hábitos cambian tras la visita a la planta?
Nuestras visitas a las plantas incluyen un cuestionario de calidad, que se remite al día siguiente de la visita. Gracias a estos cuestionarios y al feedback que los propios visitantes ofrecen durante su paso por la planta, en general toman conciencia de varios aspectos: el desafío que supone a nivel global la gestión de residuos textiles, teniendo en cuenta la cantidad que se genera cada año; la dimensión del trabajo de Humana, su nivel de profesionalización y su vertiente social; la necesidad de reducir el consumo de textil, dar una segunda vida a la ropa y adquirir moda de segunda mano; y la urgencia de promover en la sociedad un cambio de hábitos para conseguir reducir el impacto negativo de la moda en el planeta.
Por el momento no se contempla ampliar el programa a nuevos destinos. Para nosotros, la seguridad y el bienestar de los voluntarios es una prioridad absoluta, por lo que es imprescindible que cualquier lugar donde se desarrollen los proyectos cumpla plenamente con las condiciones necesarias para garantizar una experiencia segura y bien acompañada. En este sentido, los destinos con los que trabajamos (Malawi, Zambia, Mozambique, Guinea-Bissau e India) han sido seleccionados de forma estratégica, ya que cuentan con la estructura y la experiencia necesarias para recibir voluntarios internacionales sin que suponga una carga adicional para los proyectos o para las comunidades locales. Esto implica, por ejemplo, la presencia de una persona responsable de voluntarios en el país, alojamientos en zonas seguras y protocolos claros de actuación en caso de emergencia. Además, son países que históricamente han acogido voluntarios de Humana, lo que facilita su integración tanto en los equipos locales como en la comunidad.
Desde 2014 tenéis el programa Huertos 3C, Cultivemos el clima y la comunidad programa que ofrece soluciones de renaturalización de espacios en colaboración con Ayuntamientos, centros educativos, instituciones, entidades sociales, empresas y otros colectivos. En la actualidad, estos programas son huertos que se localizan en Madrid y Barcelona, pero ¿podrían llevarse a cabo en otras provincias de España? ¿Tenéis otros proyectos además de huertos que pudieran beneficiar a la ciudadanía en cuanto a mejora de la calidad de vida, sobre todo en grandes ciudades?
La agricultura urbana tiene un gran potencial tanto en la mejora de los ecosistemas urbanos y terrenos abandonados, como en la mejora de la salud, la comunidad y la inclusión de grupos en riesgo de exclusión. Nuestro programa nació hace 12 años, financiado en gran parte con fondos de Humana procedente de la gestión del textil usado. Estuvo presente en una docena de municipios de Cataluña, la Comunidad de Madrid y Andalucía. Sin embargo, el año pasado nos vimos obligados a replantearlo y actualmente sigue activo en Rivas-Vaciamadrid y Ciempozuelos, municipios de la Comunidad de Madrid, ya que son financieramente sostenibles.
Ya, para finalizar, no porque no tenga más preguntas sino porque hay que poner el fin en algún momento; Hace unas semanas conocimos la iniciativa de la Unión Europea de lanzar un proyecto en el que se incentive económicamente a aquellas personas que reciclan el textil mediante la implantación de contendores inteligentes que evaluarán la calidad de los productos depositados y recompensarán económicamente en función de la calidad de los mismos. En el piloto durará hasta marzo de 2029, participáis activamente, en el caso de que se obtengan buenos resultado, ¿cómo afectará esto a vuestra actividad actual?
Humana es parte de ese proyecto y su alcance es a largo plazo, no puede determinarse. “TexMat: solución automatizada de recogida y clasificación para textiles de consumo”, que es el nombre del proyecto, pretende impulsar un sistema que premie comportamientos responsables respecto del residuo textil.
Este sistema futurista, si supera las fases de piloto y estudio de viabilidad, recompensará a los ciudadanos que donen prendas reutilizables y reciclables, y notificará a los productores cuando las prendas desechadas requieran una gestión adecuada de residuos, en un claro apoyo a los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP).
Muchas gracias por tu tiempo y atención Rafael, sin duda realizáis una importante labor que, ojalá, llegue a más personas. Enhorabuena por el proyecto y ánimo en el camino de la circularidad.

