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Empresa

Criterios ESG y estándares GRI

Los inversores valoran cada día más que las empresas implementen los ESG

4 de Marzo de 2024

Mujer con pantalla transparente con diagramas varios en el campo con aerogeneradores de fondo

La ciudadanía cada vez está más concienciada con el medio ambiente y exige que las empresas lo valoren estando convencidas de que siempre pueden ser más sostenibles si se atiende a unos criterios ambientales que busquen reducir su impacto.

ESG es el acrónimo de “Environmental, Social and corporate Governance” que, traduciéndolo al español sería “criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo (ASG)”. Estos criterios aparecen como respuesta a la necesidad de crear referencias a empresas, organizaciones o entidades en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que sirven como análisis de la inversión socialmente responsable (ISR) de las mismas.

 

De manera más cotidiana, podríamos llamar a los criterios ESG como “riesgos no financieros” siendo, los ambientales aquellos referidos a actividades que generan emisiones tanto directas como indirectas, la gestión de los recursos naturales y su acción frente a los riesgos climáticos (incendios, inundaciones, cambio climático). Los criterios sociales, son referidos, no sólo a los directos dentro de la propia empresa sino la afección sobre las comunidades en las que influye y, por último, el riesgo denominado gobierno corporativo hace referencia a la gestión de la organización en cuanto a búsqueda de mejorías (transparencia, igualdad, mejores prácticas, divulgación, etc.)

 

Los criterios ESG están dirigidos a todas aquellas entidades que, de manera voluntaria, quieran incorporarlos como mejora dentro de su forma de trabajo, informando de ello al definirlos dentro de su Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que no deja de ser una serie de compromisos asumidos por las entidades de manera voluntaria más allá de las obligaciones legales.

Ahora bien, para poder compararse las organizaciones entre sí, es necesario crear marcos de referencia (framework) con unos estándares (sistemas de información), así como las herramientas para alcanzar la mejor solución, por lo que es importante diferenciar y aclarar estos conceptos.

Cuando se habla de “marcos” o “framework” se refiere a la estructura que sirve de base a la hora de elaborar los proyectos y donde se reflejan los objetivos específicos de los mismos (plantillas). Los estándares son los requisitos concretos, específicos, que sirven de punto inicial o referencia para valorar el desarrollo de los proyectos siempre comparando las materias de la misma especie (por ejemplo: mediciones). Con estas dos premisas se pueden comparar proyectos y acciones encontrando los mejores resultados y técnicas según en qué campo se esté buscando; a esto se le denomina “herramientas de Benchmarking” que es la búsqueda, mediante la comparativa, de la mejor técnica que mejore la eficacia y la competitividad de la empresa.

Pero, ¿cómo valoramos económicamente el aporte de cada empresa a la consecución de los criterios ESG?. Una forma de hacerlo es mediante los estándares GRI.

GRI son las siglas de Global Reporting Initiative (Iniciativa de Reporte Global) que es una organización sin ánimo de lucro surgida en 1997 fundada en Boston por CERES (Coalition for Enviromentally Responsible Economies) junto al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Los estándares GRI son dictados por el Global Sustainability Standards Board (GSSB) y, al ser un estándar, se basan en una metodología cuyo fin es el desarrollo, la medición y la estandarización (marco de referencia) de informes y memorias de sostenibilidad empresarial (tanto de temas de RSC como de ESG) a nivel internacional. Además, esta metodología promueve la creación de noticias con información no financiera, así como informes integrados que, de modo voluntario y transparente, permita que las empresas rindan cuentas, tomen decisiones y se puedan comparar con otras empresas para medir su éxito, celebrar su evolución y mejorar en sus procesos. En resumen, los estándares GRI son indicadores de las empresas en cuanto a la consecución de los objetivos marcados que se refieren a todo tipo de impactos en el medio ambiente, la sociedad o la gobernanza y de los que los grupos de interés (skateholters) pueden estar informados.

Este tipo de estándares suelen venir acompañados de otros tales como los estándares SASB y los TCFD (“Task Force on Climate-related Financial Disclosures” o “Grupo de trabajo sobre divulgación financiera relacionada con el clima”) ya que se complementan entre sí, pero cada uno tiene sus matices así, a groso modo se puede determinar que:

Estándares GRI: Están pensado para todo tipo de organización puesto que abarcan todo tipo de sectores de actividad. Dirigido a multistakeholders. Aborda todo tipo de impactos relativos al medio ambiente, la sociedad o la gobernanza.

Estándares TCFD: Sólo acomete los riesgos y oportunidades relacionados con el clima.

Estándares SASB: Proporcionan un conjunto específico de datos relacionados con el clima para determinados sectores productivos, facilitando métricas asociadas que son datos contables. De esta forma ayuda a las empresas a incorporar las recomendaciones de TCFD de manera más eficaz. En este caso los stakeholders son los inversores que tienen el doble propósito de obtener rentabilidad económica y el cumplir los ESG.

Pero hay muchos más estándares relativos a otras materias más genéricas y específicas; estos son sólo algunos de ellos, que se exponen como ejemplo y, aunque, actualmente el cumplimiento de estos criterios es voluntario, diferentes normativas apuntan, cada vez más, a la obligatoriedad de remisión de determinados datos, así como la consecución de una serie de compromisos para responder frente a la sociedad en relación con las actividades que las empresas llevan a cabo.