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Dando valor a nuestra tierra

En noviembre de 2025, la Comisión europea presentó una nueva Estrategia de Bioeconomía con el fin de impulsar el crecimiento ecológico, la competitividad y la resiliencia en toda Europa.

25 de Septiembre de 2026

aprovechamiento consciente y sostenible

Este nuevo marco estratégico traza el camino a seguir para conseguir una economía europea limpia, competitiva y resiliente. Con esto, la UE avanzará hacia una economía más circular y descarbonizada y podrá reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles gracias al uso de recursos biológicos renovables procedentes de la tierra y del mar y a través de alternativas a las materias primas fundamentales.

Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para la Transición Limpia, Justa y Competitiva, lo resumió en una frase: “El futuro no es fósil. El futuro es vivo, circular y regenerativo” y con esto queda más que clara la dirección que quiere seguir el conjunto de la Unión.

La bioeconomía ofrece a Europa la oportunidad de reforzar su resiliencia, sustituir los materiales y productos de origen fósil (en un momento histórico donde la geopolítica reconfigura cadenas de suministro) y dar valor a los recursos que ofrecen los sectores como la agricultura, la silvicultura, la pesca, la acuicultura, la transformación de biomasa, la biofabricación y las biotecnologías.

Poseemos un continente con excelente base científica e industrial que se debe explotar para aumentar en innovación. Las investigaciones tienen que salir de los laboratorios y expandirse por lo que, las inversiones público-privadas y normativas acordes para impulsar estas innovaciones, son algunos de los puntos a desarrollar por esta Estrategia de la mano de un aumento de capital para invertir.

En consecuencia, la Comisión da prioridad a la inversión en biotecnología orientando fondos europeos no solo hacia la biotecnología sino también hacia la biomanufactura. Para ello, crea, junto con la Iniciativa Circular Bio-basada en Europa (CBE JU), un Grupo de Despliegue de Inversiones en Bioeconomía (BIDG-Bioeconomy Investment Deployment Group), una estructura que organizará los proyectos financiables, permitirá compartir el riesgo de manera más eficaz y atraerá capital privado con el objeto de ayudar a movilizar inversiones en el sector porque, sin financiación, la transición buscada no será posible. El pasado 11 de septiembre se cerró la recepción de las manifestaciones de interés.

Asimismo, con el fin de ayudar a las empresas a desarrollarse y crecer en este ámbito, la Comisión creará un marco regulador coherente y simplificado que recompense los negocios circulares y sostenibles, sin olvidarse de las normas de seguridad de la UE, lo que ayudará a la aprobación más rápida, clara y sencilla de las soluciones innovadoras. Esta creación, de un entorno regulatorio más simple y coherente, donde las aprobaciones para productos bio-basados se aceleren sin comprometer la seguridad, provocará que los desarrollos industriales, provenientes de nuestra investigación, maduren en nuestro territorio mejorando nuestra competitividad. Pero todo ello debe configurarse sin olvidar que los recursos deben mantenerse y por tanto explotarse de manera sostenible.

En esta dirección, la Comisión pondrá en marcha iniciativas que recompensen a los agricultores y silvicultores que protejan los suelos, mejoren los sumideros de carbono y apoyen un uso sostenible de la biomasa ya que se apuesta por la combinación de la restauración ambiental y la productividad poniendo el objetivo en el uso de los flujos secundarios (residuos agrícolas, subproductos forestales, desechos orgánicos) con el fin de reducir la presión sobre la biomasa primaria y aumentar la eficiencia circular del sistema. Si el aprovechamiento no es sostenible, el fin del recurso será inevitable y con ello, el planteamiento y la dirección tomada.

Además, la Estrategia propone crear una Alianza Europea Bio-Basada (BEA), donde se reunirá a empresas de la UE para adquirir, colectivamente, soluciones de base biológica ya que se han identificado mercados de materiales y tecnologías de base biológica innovadoras a las que se pretende desbloquear la inversión y permitir su expansión por su gran potencial, tanto para el crecimiento económico como por los beneficios medioambientales que generan. Esta Alianza pretende ser lanzada por la Comisión en la Cumbre Global de Bioeconomía que se celebrará en Dublín el próximo octubre.

La Alianza, que pretende movilizar 10.000 millones de euros en compromisos de compra corporativa para 2030, conectará a productores de materiales, productos y tecnologías biobasados con grandes compradores europeos, ayudando a crear las señales predecibles de demanda, necesarias para desbloquear inversiones y ofrecer soluciones innovadoras a escala comercial.

Como tercera iniciativa complementaria a la Estrategia, la Comisión lanzó el Grupo de Expertos en Bioeconomía para apoyar la implementación por parte de los Estados miembros y que servirá como plataforma para que, los Estados miembros, ayuden a la Comisión en la implementación de la Estrategia, apoyando desarrollos de estrategias nacionales y regionales en bioeconomía, analizando el progreso y realizando el seguimiento de las actividades relacionadas.

La supervisión del desarrollo de la bioeconomía seguirá llevándose a cabo por la Comisión a través del Centro de Conocimiento de la UE para la Bioeconomía y el Sistema de Monitoreo de la Bioeconomía procediéndose al seguimiento, de manera continua, del progreso de las medidas propuestas y evaluando su implementación entre cuatro y seis años después de la adopción de la Estrategia.

La bioeconomía pretende acelerar la descarbonización, valorizar los residuos y reforzar la seguridad energética sustituyendo los materiales y productos de origen fósil, mejorando nuestra resiliencia y creando empleo relacionado que situará a Europa como líder en la transición mundial en industrias limpias.