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General

El problema de los RAEEs

¿Por qué nos cuesta tanto deshacernos de esos aparatos que ya no funcionan?

28 de Agosto de 2025

aparatos que acumulamos

Las razones pueden ser varias: Porque no perdemos la esperanza de recuperarlos, quizá esperamos que nos paguen en alguna plataforma por ellos o puede que, conocedores de los componentes que tienen y su posible impacto, no sabemos dónde tirarlos.

Aunque existe aún población que deshecha las pilas en los contenedores de restos, son muy pocos las personas que lo hacen. La conciencia de la gran contaminación que supone este tipo de acción caló fuerte en la conciencia de la ciudadanía y hoy en día, la mayor parte busca el lugar donde depositarlas confiando en que su gestión se hará de manera responsable y adecuada.

Sin embargo, esto no ocurre con los RAEEs, esos residuos de aparatos eléctricos y electrónicos; Quizá su llegada a los hogares sea más reciente y aún quede en la mente de algunas personas la capacidad que se tenía de su recuperación mediante el arreglo de los mismos y por eso ese impulso de “no tirar, por si acaso”. Sea como fuere, en 2024 más de la mitad de los y las europeas de entre 16 y 74 años mantenía su antiguo teléfono móvil a pesar de no usarlo (Eurostat), el 18% dio o vendió el dispositivo a otra persona, el 11% lo recicló y el 2% lo tiró sin reciclar. Por su parte, en el caso de ordenadores portátiles y tabletas, la tasa de reciclaje también fue del 11 % en 2024, en comparación con el 34 % de las personas que todavía tenían el dispositivo en casa, el 12 % que se lo dio o vendió a otra persona y el 1 % que lo tiró a la basura. Como vemos, los almacenes domiciliarios son habituales entre la población europea lo cual alerta de la necesidad de aumentar las campañas de concienciación y acción dirigidas al reciclaje o reutilización de estos aparatos tan cotidianos.

A esta acumulación en los hogares se suma la necesidad, cada vez más acuciante, de las materias primas críticas que se almacenan en su interior y que podrían ser aprovechadas para nuevos dispositivos. La gestión eficaz de los RAEEs puede convertirse en una fuente secundaria de materias primas tales como cobre, estaño, oro, plata, paladio, níquel o tantalio que se encuentran en estos residuos pero para ello, además de conseguir que la población los deposite en los lugares adecuados para su tratamiento, es necesario una gestión eficaz de los mismos y en ese punto nos encontramos con la dificultad de su extracción ya que, en muchos casos su cantidad es tan pequeña y están tan mezclados que técnicamente es muy complejo y/o económicamente inviable

La recuperación de estos materiales contenidos en los RAEEs posibilita la disminución de la extracción de nuevos recursos y, ya sabemos que dependemos de otros países, fuera de la Unión, para el suministro de los mismos lo que nos sitúa en una posición vulnerable. Así, y atendiendo a la Ley Europea de Materias Primas fundamentales, debemos poder obtener, al menos, el 25 % de la demanda de estos materiales a través del reciclado llevado a cabo dentro de las fronteras de la Unión Europea con el fin de ser aumentar nuestra resiliencia.

Además, se ha detectado que los canales de recogida no son suficientes, las técnicas empleadas no son tan eficaces como deberían y, por la localización de gran parte de los dispositivos (en los cajones de los hogares), la ciudadanía no está lo adecuadamente informada.

Nos enfrentamos a una situación que implica a más de un eslabón, donde las personas consumidoras deben conocer las consecuencias de su consumo en este tipo de recursos y los residuos que se generan fomentando su disminución y la disposición de los mismos en los canales adecuados para su reciclaje y/o reutilización; a su vez, las fábricas y las recicladoras deberían contactar para conocer las problemáticas y poder ecodiseñar para una recuperación más eficiente de los materiales además de desarrollar capacidades industriales europeas que consigan tratar los RAEEs eficazmente con el fin de conseguir una economía circular lo más efectiva posible en este tipo de residuos.

Sin embargo, el gran cambio se produciría si el modelo de consumo evolucionara hacia la servitización más efectiva de estos dispositivos y aumentara la garantía de reparación de los mismos lo cual demostraría una apuesta real hacia la verdadera circularidad del sistema donde todas las partes implicadas apuestan al mismo color.