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General

Una de las huellas del turismo

Siendo el turismo un pilar estratégico para la economía española (el 11,6% del PIB en 2022 según el INE) también representa una fuente de residuos preocupante.

6 de Agosto de 2026

la responsabilidad durante las vacaciones

Debido a ello, es necesario actuar en consecuencia y habilitar a esas zonas, donde el turismo es de gran afluencia, de herramientas para que los residuos no sean un problema añadido.

España, un país con playas de sol y calor, turismo interior de gran belleza, con pueblos y ciudades que acogen cada año miles de turistas venidos de todo el mundo llamados por su clima, gastronomía, costumbres y sus gentes que, a su vez se benefician y se ven perjudicadas por la afluencia que, sobre todo en época estival, experimentan sus rutinas porque sí, todo en exceso tiene sus inconvenientes.

En 2025 se otorgaron 642 banderas azules a playas del territorio español. Este distintivo internacional es otorgado, anualmente, por la Fundación para la Educación Ambiental (FEE) y requiere el cumplimiento de unos rigurosos criterios de calidad y sostenibilidad tanto de las playas como de sus aguas. Mantener estas zonas dentro de esos estándares es función de todas las personas que visitan estos lugares, pero también de las administraciones encargadas de facilitar dicho cumplimiento.

Los productos de un solo uso abandonados en las playas no solo suponen una contaminación de las mismas y de la calidad de las aguas, sino que, además, la degradación de estos plásticos en microplásticos es mayor debido a la incidencia de la radiación solar y la fricción mecánica lo que hace que su incorporación a la cadena alimenticia sea aún más rápida.

Por su parte, el transporte, sobre todo el aéreo, supone una fuente de contaminación a tener en cuenta asociada al turismo. Por ello, en la medida de lo posible, es necesario buscar alternativas como el uso de transportes públicos, el uso compartido de coche y otros sistemas de transporte menos contaminantes. Las zonas de bajas emisiones o la transformación de muchas ciudades mirando hacia al peatón y menos al coche, son todo un éxito para poder disfrutar de las mismas y donde el turista se siente mejor acogido.

El turismo de interior, en ocasiones más rural, también tiene consecuencias en cuanto a residuos se refiere. Coincide con las zonas costeras en el aumento de los residuos generados, la demanda de agua y de energía y se ve enfatizado por un aumento de población al que el habitante habitual no está acostumbrado con un aumento de ruido y emisiones, así como invasión de territorio para el que no está dimensionado.

Los negocios relacionados con el alojamiento, la restauración y el comercio son los que más se suelen beneficiar de las demandas del turista por lo que deberían ser las más implicados en hacer que su estancia sea más grata y sostenible. En consecuencia, deben adaptar su idiosincrasia hacia un funcionamiento circular donde la prevención de residuos, la eficiencia operativa y la colaboración con las comunidades locales formen parte de la estrategia de sus negocios. De esta forma, no solo serán más sostenibles, sino que su competitividad aumentará.

Por todo lo anterior, los municipios que acogen a los turistas deben realizar un estudio de su capacidad de carga para, en función de la misma, dimensionar la recogida de basuras de manera adecuada acorde a la demanda de este servicio, así como la depuración y suministro de agua y energía. Por su parte, las personas viajeras deben concienciarse en relación al uso y consumo valorando su afección al medio ambiente y al espacio en el que se encuentran y, las personas, habitantes habituales de estos ecosistemas, demandar tanto a las administraciones respectivas como al turista, un comportamiento ejemplar que contribuya al mantenimiento y sostenibilidad de su espacio para que éste no pierda ni su identidad ni su valor.